Plenario de Delegadxs hacia el Paro General y Movilización del 24 de enero

En la sede de la CTA de las y los Trabajadores, nuestra seccional de la Ciudad de Buenos Aires realizó este jueves 18 de enero el primer Plenario de Delegadxs de 2024, con el objetivo de preparar las medidas de acción directa conjuntas con la CGT, las dos CTA, la UTEP y las distintas organizaciones sindicales, sociales, territoriales y politicas que se congregaran en rechazo a la Ley Ómnibus, el DNU 70/2023 y las políticas impulsadas por el Presidente Javier Milei el próximo miércoles 24 de enero.

Representantes de distintas organizaciones de la CTA Ciudad, como ATE Capital, UTE, Feduba, FOETRA, AGTSyP, APA, el Frente Barrial, Recuperadores Urbanos, entre otras e invitados especiales como el Secretario General del SiPreBA, Agustín Lecchi y Rafa Klejzer de La Dignidad, se expresaron con la firme convicción de construir una medida de fuerza contundente que le ponga un límite a las reformas que pretende el Poder Ejecutivo Nacional.

DECLARACIÓN DEL PLENARIO GENERAL DEL 18 DE ENERO DE 2024 DE LA CENTRAL DE TRABAJADORAS Y TRABAJADORES DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES

La Central de Trabajadoras y Trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires marchará al Paro Nacional del 24 de enero, convocado por las tres centrales sindicales de nuestro país.

En nuestra condición de personas que vivimos de nuestro trabajo y no del trabajo ajeno, repudiamos la aplicación del decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente Javier Milei, como así también la pretensión de que el Congreso apruebe su proyecto de Ley Ómnibus.

Consideramos que tanto una como otra norma atentan contra los derechos más elementales y contra el andamiaje legal y constitucional en el que, desde hace décadas, se apoya la relación entre el capital y el trabajo.

Asimismo, entendemos que el proyecto de Ley Ómnibus liquida prácticamente todas las industrias nacionales y, en particular, a las pequeñas y medianas empresas, no sólo porque levanta todas las protecciones existentes sino porque lo hace para favorecer, de modo directo, a las grandes empresas y grupos económicos locales y aquellas otras directamente pertenecientes al capital internacional.

Estas medidas del Poder Ejecutivo, junto a la devaluación de la moneda y la creciente especulación cambiaria, acelerarán la inflación galopante y la volatilización del poder adquisitivo de los salarios.

El obligado cierre de fuentes de empleo por la brutal política económica, junto a la decisión oficial de cesantear a millares de trabajadoras y trabajadores estatales, se potenciarán con el designio gubernamental de legislar por decreto el debilitamiento de las legítimas organizaciones sindicales por la vía de prohibir la recaudación gremial a través de la retención patronal.

Los aumentos de tarifas de los servicios públicos y la ausencia de control de los conglomerados formadores de precios de los alimentos, la vestimenta y los servicios de salud, empujarán a millones de habitantes de nuestro país a los bordes insufribles de la vida social.

A su vez, la vocación explícita del gobierno de privatizar las 41 empresas estatales, muchas de ellas superavitarias o de enorme prestigio internacional como YPF, ARSAT, AEROLÍNEAS ARGENTINAS, etc., así como la decisión de abjurar del reclamo histórico sobre nuestras Islas Malvinas, arroja luz sobre el velado objetivo estratégico de despojar a la Argentina de toda fuente de soberanía y convertir a la Nación en una neocolonia.

Por último, este dramático panorama amenaza con ser más grave aún si se consideran dos cuestiones cruciales que hacen a la vida democrática de las argentinas y los argentinos. De un lado está la pretensión explícita del Poder Ejecutivo de que, tanto por el DNU como por la Ley Ómnibus,  la ciudadanía y sus representantes electos le otorguemos la suma del poder público. Por el otro, la indisimulada amenaza al Congreso de la Nación de cerrarlo si éste no avala sus pretensiones anticonstitucionales.

Dicho de otro modo: la República y el pacto democrático sobre la que ésta se asienta desde hace ya 40 años, están en peligro de sucumbir ante esta tiranía en ciernes.

En razón de todo ello es que también decimos que, en nuestra condición de ciudadanas y ciudadanos libres, marcharemos al Paro Nacional del 24 de enero para convocar desde ahí a la construcción de un gran frente popular que le cierre el camino a la ultraderecha y resguarde con la lucha la independencia y soberanía de la Patria amenazada.