Yasky: “Hay que convocar a pymes y cooperativistas”

El secretario general de la CTA de lxs Trabajadorxs y diputado nacional, Hugo Yasky, fue entrevistado en el Destape Radio por el periodista Roberto Navarro sobre el impuesto a las grandes fortunas y la necesidad de incorporar otros actores de cara a una recuperación económica, entre otros temas.

Roberto Navarro: Estuvimos hablando del acto del 9 de Julio, del Grupo del G6, el tema del con qué se sale, se tramita, con qué nos vamos a organizar los argentinos, si es con esos empresarios, con esa CGT, si es con otros empresarios, con otros sindicalistas. Surgió un debate por la nota de Alfredo Zaiat, Cristina recomendó la nota y estuvimos reflexionando al respecto y me gustaría escuchar tu opinión.

Hugo Yasky: Creo que el Presidente de la Nación no puede prescindir del hecho de convocar a esos sectores empresarios. Son los más poderosos. Por supuesto esto no tiene que implicar perder de vista que esos grupos empresarios tienen una visión que es la que describe Zaiat. Creo que la idea de que esos empresarios pueden ser la palanca hacia una recuperación de la economía postpandemia no tiene viabilidad. Creo que serán parte de una Argentina donde tendrán que aceptar los cambios necesarios para que realmente el sector productivo genere las condiciones para que haya más empleo, más mercado interno, más consumo y como lo explica Zaiat claramente, esta gente hace rato dio vuelta la página de aquella historia que nos contaban en otra época los mismos representantes de estos grupos cuando decían que la copa se tiene que llenar para que después derrame. La copa de esta gente derrama en los paraísos fiscales. Zaiat es objetivo. Como dice la canción de Serrat no es ni bueno ni malo. Es la verdad.

R.N.: ¿Y cómo se construye? Ha habido distintas épocas en la historia donde los sectores dirigentes tuvieron que adaptarse para representar a lo que era la sociedad en ese momento. Creo que lo hizo Perón en su momento, antes Yrigoyen y lo hicieron los Kirchner, también. Ahora, hoy tenemos casi 15 millones de personas que comen en los comedores. Es otra sociedad con una pandemia que no se termina el 17 de julio. ¿Con qué lo armás? Ponele que vos decís, esto ya pasó, estos ya no son representativos. ¿Cuáles serían los nuevos actores?

H.Y.: Creo que lo que hay que hacer es incorporar a otros actores, que también forman parte del mundo empresario pero no aparecen en la convocatoria. Por eso sigo creyendo en la necesidad de la convocatoria a un gran Consejo Económico y Social sin pretender que esa convocatoria esté restringida a estos sectores que son hostiles a la idea de que la Argentina pueda ir hacia la búsqueda de una política de salida de la crisis de la pandemia como la que se está planteando en otros países. Hoy yo leía un artículo sobre las orientaciones y los planteos que está haciendo el candidato demócrata en EEUU y está planteando claramente que hay un modelo en EEUU que se agota y que lo desnuda a eso la crisis de la pandemia, con una cantidad de muertos que no tiene parangón. Murió mucha más gente ahora que la que murió en la guerra de Vietnam, con una crisis económica que dicen puede llegar todavía más profunda que la del año 1929. Y si vos, frente a esto, te seguís manejando con los parámetros que te plantea el grupo de los empresarios poderosos de la Argentina, que lo que quiere es que el salario baje más medido en dólar; que lo que quiere es seguir fugando capitales, que vos te quedes paralizado frente a Vicentín, mires para el costado y además arregles la deuda externa, en las condiciones que te plantean los acreedores más duros, porque eso les abarata el crédito a ellos y a los movimientos especulativos, evidentemente no vas a reactivar nada. Lo que vas a hacer es seguir abrazado a un yunque que te va a seguir empujando a las profundidades de la miseria, el desempleo y el atraso que tenemos en nuestro país, producto de lo que ya probamos. Porque lo que esta gente propone es lo que hizo Mauricio Macri durante cuatro años. Nadie se hace cargo de eso. Ninguno de estos grupos reconoce, porque mínimamente tendrían que hacerlo, si hubiera un parámetro, como para decir honestidad intelectual. Tendrían que decir “lo que nosotros proponemos se hizo durante cuatro años en la Argentina” y creo que no podemos repetir eso.

Creo que el 9 de Julio tenían que estar sentados. Ahora tienen que estar sentados otros empresarios. Tienen que estar sentados los pequeños productores. En la Argentina hay cientos de miles de pequeños productores, por ejemplo, de alimentos. Nunca aparecen. Ayer tuve una reunión con la FONAF, una organización que tuvo un papel importante en el gobierno de Cristina y que ahora se la ningunea. Tuve encuentros con organizaciones de pymes, cooperativistas, que también son ninguneados. Me parece que es un error. Hay que convocar a esos sectores, porque si convocamos a los mismos que siempre nos llevaron a este desastre económico que estamos viviendo, y si nos quedamos a pegados a sus recetas, creo que se comete un error y se va a dilapidar una oportunidad. Porque toda esta gente, lo mismo que la oposición, Clarín, La Nación, tienen la idea de que no puede haber un segundo mandato ni de Alberto ni de nadie que forme parte del espacio del Frente de Todos. Juegan a la derrota nuestra, para volver a poner en la Casa Rosada a un Macri, a un Cornejo, al que puedan, a cualquiera que no represente la idea de que la Argentina tiene que recuperarse como país para que el salario no siga siendo la condena a la pobreza como es ahora, en el que haya más empleo, que haya leyes protectoras.

Fijate la cerrazón que tienen: ahora salen a despotricar contra el proyecto de ley de teletrabajo y dicen barbaridades como que si hay ley no va a haber teletrabajo, es un verso total. Pero son negreros. Ellos quieren el capitalismo sin ley. La ley de la selva.

R.N.: Estos tipos que están en decadencia siguen siendo poderosos. Ahora, en las últimas décadas, incluso durante el kirchnerismo, ¿no se los hizo más poderosos? ¿No se permitió que se siguieran concentrando? En 2001, 2002, vos tenías separado a Arcor, La Campagnola, a CICA, y hoy son todos de Arcor. Antes había 20 marcas de fideos y ahora son todas de Molinos. Es decir, nosotros distribuimos mejor, el peronismo, pero la concentración de la producción y la comercialización sigue avanzando siempre, entonces después nos sorprendemos de que los tipos son muy poderosos.

H.Y.: Eso tiene que ver con las condiciones de esta etapa del capitalismo financiero a nivel global, que evidentemente favorece ese tipo de concentración. La Argentina tiene una contradicción, cuanto más se mueve la industria, más necesidad de divisas tenemos porque nuestra condición de país atrasado en ciencia y tecnología, nos impone tener que importar los insumos para que la industria funcione. Cuantos más autos fabricamos, más divisas hacen falta para importar las autopartes que es el 80% de cada auto. Esa contradicción hizo que nos recostáramos demasiado sobre el tema de la producción de la soja, de las grandes cerealeras, se alentó el crecimiento de eso con la idea de que de ahí surgen los dólares para que haya industria y la industria genere empleo en blanco, digno, con buen salario. Y esa contradicción, en el contexto de este capitalismo global, financiero, avasallante, que nos llevó a esta crisis de la pandemia, porque el desastre que ocurrió en el mundo tiene que ver también con que es este capitalismo, que no es civilizatorio, que está promovido desde Estados Unidos y las grandes potencias, entonces en parte se explica desde ahí. En parte, porque hay batallas que no se pudieron llegar a dar. Hay otras que sí. Imaginate qué hubiese pasado en la Argentina, hoy cómo estaríamos si en el gobierno de Cristina Kirchner, no se hubiera puesto la mano sobre las AFJP. Eso era un robo, una estafa, en la que estaban involucrados todos estos sectores porque tenían acciones y jugaban en ese juego. Hoy no tendríamos sistema jubilatorio. Creo que sería un desastre. Algunas cosas se hicieron, con otras no se pudo, no hubo la fuerza necesaria y en eso hay que ser obstinado y paciente, pero los tiempos se agotan.

Es cierto que si nosotros no damos señales claras de que vamos a empezar a discutir el impuesto a las fortunas personales, una reforma tributaria, cambios en la legislación que son absolutamente necesarios como por ejemplo la del teletrabajo, la ley para los trabajadores de plataforma, empezar a pensar incluso en la reducción de la jornada laboral, aunque estos energúmenos van a poner el grito en el cielo, aunque en Europa la jornada laboral es de 40 horas y aquí es de 48 horas. Me parece que son cuestiones que tienen que marcar una agenda de avance, progresista. Y bueno, si vos te quedás en una especie de siesta con estos grupos empresarios, te vas a despertar meado por ellos.

R.N.: ¿Has hablado de esto con el presidente?

H.Y.: No tuve la oportunidad pero, bueno, el Presidente sabe lo que pensamos nosotros. Le hemos hecho llegar permanentemente nuestros trabajos y nuestras ideas.

R.N.: Vos pensás que en este momento, en que la pandemia ha adelantado los tiempos, la coalición se debe un debate hacia dónde va?

H.Y.: Sí, lo decíamos el otro día en el encuentro con la Juventud de la CTA. Antes de la pandemia imaginábamos que íbamos a transitar una especie de meseta árida, porque la situación económica que había dejado el macrismo era desastrosa. Ahora por supuesto es mucho más desastrosa. Pero imaginábamos una meseta larga hasta el año que viene. Ahora ese escenario cambió totalmente. Ya no hay más meseta y creo que vamos a un momento en el que va a haber demandas sociales que van a expresarse de manera imperiosa, porque la situación es desastrosa y hay que pensar en soluciones.

Antes de la pandemia, no hubiésemos estado discutiendo un gravamen extraordinario a las grandes fortunas personales, ni hubiésemos estado diciendo hay que poner en agenda la reforma tributaria. En este país tienen que pagar más. Porque en este país pagamos los pichiruchis, el que tiene un comercio, el que labura; es un país en el que están patas para arriba muchas cosas y hay que ponerlas ahora sobre la base de la Justicia y esto no hubiese sido una discusión si no estuviésemos en una crisis de la dimensión fenomenal que tiene la que está frente a nosotros.

Fijate la caída del salario, del empleo, el hecho de que hay millones de argentinxs que dependen de los comedores populares para alimentarse. Eso nos tiene que hacer abrir los ojos. Estos empresarios tienen los ojos en la nuca. Siguen hablando que no se puede avanzar contra la propiedad privada, siguen con un discurso de la Guerra Fría y acá lo que tenemos que discutir es cómo hacemos para que en la Argentina haya trabajo para todxs, donde haya empresarios que ganen produciendo; haya alguna forma de sistema que sea menos inhumano y menos lacerante que éste que nos han impuesto y creo que tiene que ver con el huevo de la serpiente que dejó la dictadura. José Alfredo Martínez de Hoz, lamentablemente, dejó una herencia que aún la tenemos. La Ley de Entidades Financieras viene de aquella época en la Argentina.

R.N.: El impuesto a las grandes fortunas, se supone que está en manos del Congreso, que deberían sacarlo, que no depende en este momento del Ejecutivo, ¿por qué no sale?

H.Y.: Creo que eso tiene que ver mucho con los tiempos que va administrando Alberto Fernández y lo entiendo perfectamente. Hay una correlación de fuerza que no hay que olvidar. Pensá que en el Congreso, con nuestros votos no hacemos aprobar ninguna ley y la oposición juega y extorsiona con esto. Solamente ver todas las vueltas que dan para sentarse a discutir, que lo tendrían que hacer ellos mismos.

Esta ley no se trata porque estamos buscando el momento en el que lo podamos meter y hacerlo aprobar. Lo podemos hacer, no es un trámite automático. Si tuviéramos los diputados, todos los nuestros y con eso se aprobara ya lo hubiésemos hecho. Estamos buscando el momento para poder hacerlo y en todo caso que la oposición no tenga absolutamente ninguna excusa. Desde ya sabemos que la mayoría de ellos lo va a votar en contra, pero con alianzas y con un poco de paciencia lo podemos hacer votar. El tema es elegir el momento justo.