LARRETA VUELVE A CASTIGAR LOS BOLSILLOS DE LXS PORTEÑXS

Desde la CTA de la Ciudad de Buenos Aires rechazamos enérgicamente el anuncio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de aumentar entre un 44 y 100 por ciento en subtes, taxis, VTV, estacionamiento medido y multas de tránsito ya que muestra una vez más su decisión de configurar una ciudad para pocos y de ajustar hacia abajo.

El Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, dispuso que las audiencias públicas para convalidar estos aumentos sean en el mes de enero. De consumarse las intenciones de Larreta el boleto de subte terminaría costando 30 pesos, con un incremento del 44 por ciento, y las tarifas para estacionar en CABA pasarían a 30 pesos, un 100 por ciento de aumento, mientras que la VTV, de carácter obligatorio, registraría un alza de 45 puntos porcentuales ubicándose en los 2665 pesos para autos y 1002 pesos para motos. La recaudación del Gobierno porteño, como lo dejó en claro el presupuesto aprobado con la mayoría automática de Cambiemos no va a la educación, a la salud o a la vivienda de quienes habitamos la ciudad. Tampoco a políticas de inclusión ni preventivas para garantizar la seguridad ciudadana. Lo único que parece no perder presupuesto para el ejecutivo capitalino es la publicidad que garantiza su blindaje mediático.

La política de Cambiemos es coherente con la construcción de una Ciudad para pocos, con privilegio del negocio inmobiliario por sobre las condiciones de vida de vecinos y vecinas como lo demuestra, entre otras cosas, el escandaloso intento de venta de la costa del río rechazada masivamente por los miles de ciudadanos que están interviniendo en la audiencia pública. Esta política tarifaria, además de ser inflacionaria, desalienta el uso del transporte seguro y de inversión pública, y transfiere al sector privado construyéndole infraestructura en avenidas y autopistas. La planificación del transporte parece pensada para el trabajador de la ciudad entre y salga en el día hacía la Provincia de Buenos Aires a través del “Metrobus”. Lo «de adentro» es caro y exclusivo, privado y dolarizado. Ese modelo de ciudad no requiere más escuelas públicas ni mejora del hospital gratuito; atiende «socialmente» los bordes para que no estalle y va comiendo territorio para negocios privados (Barracas, Patricios, San Telmo). No respeta siquiera la división Norte-Sur, todo el territorio es para negocios, no es para vivir. Es el modelo opuesto a una ciudad integrada y productiva con industrias y comercios con barrios dónde convivan distintos sectores sociales mejorando progresivamente los estándares de calidad de vida.